lunes, 25 de junio de 2012

VIRUS: UN RELATO SOBRE EL PELIGRO DE LOS RUMORES EN LAS ORGANIZACIONES. FERRAN RAMON-CORTES


'El nivel de rumorología es un termómetro del nivel y la calidad de la comunicación interna'


Los virus van ampliando su campo de acción y ahora, además de atacar a las personas y a los ordenadores, han puesto en su punto de mira a las organizaciones. Esta es la idea que ha querido llevar (según he entendido)  Ferran Ramon-Cortés, en este libro, en el que revela los peligros de los rumores en las empresas.

Los rumores saltan de boca en boca y contagian su mugre a modo de virus, causando todo tipo de problemas. Desconfianza, temores sobre la estabilidad del puesto laboral, desmotivación... Si se extienden sin control, una infección puntual puede llegar a transformarse en una epidemia lo que, en el peor de los casos, hasta puede llegar a plasmarse en bajas (laborales, claro está) de los empleados.
Pese a las estrategias para evitar el contagio, no existe la inmunidad permanente, por lo que aconseja una serie de acciones para 'que los anticuerpos intervengan rápidamente y podamos prevenir un contagio masivo'. 'Antes de hacer circular una información, deberíamos estar completamente seguros de dos aspectos fundamentales: de que la información es absolutamente cierta y de que el hecho de hacerla circular contribuirá positivamente al funcionamiento de la organización. Si no es así, lo que hacemos circular no es una información. Es un virus', señala Ferran Ramón-Cortés.
Rapidez. Es necesario ser más rápido que los rumores. Una vez detectados, es preciso actuar con urgencia para evitar que sigan propagándose por los pasillos de la organización sembrando la discordia. Debe ofrecerse toda la información necesaria para anticiparse a la siguiente mutación. 'Hay que objetivar la información con datos reales y contrarrestar la potencia de los rumores con mensajes más potentes'.
Romper la cadena. Es lo primero en lo que debe centrarse a la atención. Si no, los esfuerzos para frenar el rumor serán infrutuosos. Una de las maneras es actuar directamente sobre aquellas personas, que por su puesto, su influencia, su forma de ser, pueden romper las cadenas de transmisión de un infundio. Es preferible llevar a cabo actuaciones selectivas con las personas clave que puedan parar el proceso de contagio que intentar actuaciones a gran escala.
Desinfectar a fondo. En la lucha contra el rumor, será difícil evitar que queden rastros de agentes patógenos. Los reservorios de virus son otro de los puntos a los que hay prestar atención. Hay que detectar a las personas 'tóxicas' y analizar los motivos que explican su actuación. Han de eliminarse sistemáticamente las principales fuentes de rumores, como la crítica, la especulación sobre las decisiones tomadas, las malas interpretaciones... Las personas deben estar concienciadas de que no es sano que contribuyan a la transmisión de información sin contrastar.

A continuación me ha parecido interesante indicar lo que yo considero Vacunas para evitar el contagio:

La gente. Conocer de manera individual a los compañeros que tenemos a nuestro alrededor. Es necesario dedicarles tiempo, escucharles para descubrir qué tipo de comunicación les beneficia y les motiva. Es negativo dejarse llevar por la típica etiqueta que cualquier persona lleva puesta.
Relaciones. No basta saber cómo es tu compañero de departamento. También es necesario conocer las vías de comunicación. Así, podremos tener constancia de los grandes catalizadores. Hay personas con mayores habilidades sociales que otras, por lo que pueden convertirse en instrumentos para fomentar una positiva comunicación o propagar una epidemia.
Transparencia. Ocultar información no es bueno para la compañía. Los comportamientos maquiavélicos son perjudiciales. Por lo tanto, lo mejor es compartir siempre la máxima información posible. Si desde la dirección no se motivan las decisiones, serán los trabajadores quienes lo hagan.
Tener valor. Las noticias hay que darlas. Tanto si son buenas como si son malas. Las negativas haya que darlas con la misma rapidez y claridad. No deben endulzarse o dar información equívoca para intentar minimizar los efectos de algo negativo, pero sí debe buscarse el tono más adecuado.
Integridad. ¿Tendría respeto a alguien que actúa de una forma completamente diferente a como habla? Ha de existir concordancia entre los hechos y los mensajes. Pueden hacerse comentarios para mejorar pero no para dañar.

Es un libro con muy pocas páginas, con letras grandes, muy rápido de leer, muy ameno y muy interesante. Explica la creación de los rumores, la forma de transmisión y la forma de acabar con ellos como una metáfora, utilizando la analogía de una epidemia en un complejo hotelero. Es un libro muy ilustrativo y muy útil. Da reglas básicas para mejorar la comunicación dentro de las empresas y minimizar los problemas o malentendidos. Me lo he leído para hacer este resumen y la verdad que pocas veces un libro tan escueto me ha resultado tan útil.

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