VIRUS: UN RELATO SOBRE EL PELIGRO DE LOS RUMORES EN LAS ORGANIZACIONES. FERRAN RAMON-CORTES
'El nivel de rumorología es un termómetro del nivel y la calidad de la
comunicación interna'
Los virus van ampliando su campo de acción y ahora,
además de atacar a las personas y a los ordenadores, han puesto en su punto de
mira a las organizaciones. Esta es la idea que ha querido llevar (según he
entendido) Ferran Ramon-Cortés, en este
libro, en el que revela los peligros de los rumores en las empresas.
Los rumores saltan de boca en boca y
contagian su mugre a modo de virus, causando todo tipo de problemas.
Desconfianza, temores sobre la estabilidad del puesto laboral, desmotivación...
Si se extienden sin control, una infección puntual puede llegar a transformarse
en una epidemia lo que, en el peor de los casos, hasta puede llegar a plasmarse
en bajas (laborales, claro está) de los empleados.
Pese
a las estrategias para evitar el contagio, no existe la inmunidad permanente,
por lo que aconseja una serie de acciones para 'que los anticuerpos intervengan
rápidamente y podamos prevenir un contagio masivo'. 'Antes de hacer circular
una información, deberíamos estar completamente seguros de dos aspectos fundamentales:
de que la información es absolutamente cierta y de que el hecho de hacerla
circular contribuirá positivamente al funcionamiento de la organización. Si no
es así, lo que hacemos circular no es una información. Es un virus', señala
Ferran Ramón-Cortés.
Rapidez.
Es necesario ser más rápido que los rumores. Una vez detectados, es preciso
actuar con urgencia para evitar que sigan propagándose por los pasillos de la
organización sembrando la discordia. Debe ofrecerse toda la información
necesaria para anticiparse a la siguiente mutación. 'Hay que objetivar la
información con datos reales y contrarrestar la potencia de los rumores con
mensajes más potentes'.
Romper
la cadena. Es lo primero en lo que debe centrarse a la atención. Si no, los
esfuerzos para frenar el rumor serán infrutuosos. Una de las maneras es actuar
directamente sobre aquellas personas, que por su puesto, su influencia, su
forma de ser, pueden romper las cadenas de transmisión de un infundio. Es
preferible llevar a cabo actuaciones selectivas con las personas clave que
puedan parar el proceso de contagio que intentar actuaciones a gran escala.
Desinfectar a fondo. En la lucha
contra el rumor, será difícil evitar que queden rastros de agentes patógenos.
Los reservorios de virus son otro de los puntos a los que hay prestar atención.
Hay que detectar a las personas 'tóxicas' y analizar los motivos que explican
su actuación. Han de eliminarse sistemáticamente las principales fuentes de
rumores, como la crítica, la especulación sobre las decisiones tomadas, las
malas interpretaciones... Las personas deben estar concienciadas de que no es
sano que contribuyan a la transmisión de información sin contrastar.
A continuación me ha parecido
interesante indicar lo que yo considero Vacunas para evitar el contagio:
La gente. Conocer de manera individual a los
compañeros que tenemos a nuestro alrededor. Es necesario dedicarles tiempo,
escucharles para descubrir qué tipo de comunicación les beneficia y les motiva.
Es negativo dejarse llevar por la típica etiqueta que cualquier persona lleva
puesta.
Relaciones. No basta saber cómo es tu compañero
de departamento. También es necesario conocer las vías de comunicación. Así,
podremos tener constancia de los grandes catalizadores. Hay personas con
mayores habilidades sociales que otras, por lo que pueden convertirse en
instrumentos para fomentar una positiva comunicación o propagar una epidemia.
Transparencia. Ocultar información no es bueno
para la compañía. Los comportamientos maquiavélicos son perjudiciales. Por lo
tanto, lo mejor es compartir siempre la máxima información posible. Si desde la
dirección no se motivan las decisiones, serán los trabajadores quienes lo
hagan.
Tener valor. Las noticias hay que darlas. Tanto
si son buenas como si son malas. Las negativas haya que darlas con la misma
rapidez y claridad. No deben endulzarse o dar información equívoca para
intentar minimizar los efectos de algo negativo, pero sí debe buscarse el tono
más adecuado.
Integridad. ¿Tendría respeto a alguien que actúa de una forma
completamente diferente a como habla? Ha de existir concordancia entre los
hechos y los mensajes. Pueden hacerse comentarios para mejorar pero no para
dañar.
Es un libro con muy pocas páginas, con letras
grandes, muy rápido de leer, muy ameno y muy interesante. Explica la creación
de los rumores, la forma de transmisión y la forma de acabar con ellos como una
metáfora, utilizando la analogía de una epidemia en un complejo hotelero. Es un
libro muy ilustrativo y muy útil. Da reglas básicas para mejorar la
comunicación dentro de las empresas y minimizar los problemas o malentendidos.
Me lo he leído para hacer este resumen y la verdad que pocas veces un libro tan
escueto me ha resultado tan útil.
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